Las mujeres rurales que atiende MIDE

La población a la que sirve MIDE está compuesta principalmente por mujeres de familias campesinas quechuas y aymaras que viven en comunidades entre 2 mil y 4 mil metros sobre el nivel del mar. Son lugares que conservan tradiciones y lenguas antiguas. Estas mujeres viven bajo formas de dominación como los casamientos arreglados por los padres o la división sexual del trabajo que les impone una dedicación plena al cuidado de los hijos y a las labores domésticas.

Deben cuidar  además, el ganado (pastoreo), acudir a los trabajos agrícolas junto al esposo, vender productos agrícolas en mercados locales, hacer tejidos. La jornada de las mujeres comienza a las 3 ó 4 de la madrugada y puede terminar a las 11 de la noche. Los momentos de descanso y de diversión son escasos y casi restringidos a algunas fiestas de las comunidades. La participación en las decisiones del hogar es muy limitada y casi inexistente en los espacios públicos

 

Las mujeres campesinas del ámbito de MIDE poseen habilidades en varios campos: pueden clasificar decenas de variedades de papa o curar a sus animales con hierbas naturales, son también,  expertas tejedoras – de sus telares salen prendas de vestir familiares o tejidos de exportación . Aspiran a mejorar su instrucción básica pues a la mayoría de ellas les fue negada la escuela secundaria. Buscan realizar iniciativas económicas de mayores ingresos. Tratan de vivir en armonía con las personas y la naturaleza. Anhelan ganar respeto y consideración social de modo que su voz pueda ser escuchada en los espacios de decisiones políticas. 

Muchos de los grupos que acompaña MIDE promueven iniciativas en la defensa de los derechos de las mujeres frente a la violencia familiar y contra la discriminación de las niñas con respecto a la educación básica completa.

Yo era tan pobre (Felicitas)No iba a las fiestas comunales por temor de que me botaran. Mi esposo no me valoraba hasta que un día se rompió la pierna. Yo tuve que mantener solita a mi familia. ¿Qué hago? – pensaba-. Decidí vender verduras y gallinas. Pero lo que ganaba no alcanzaba hasta que un día me acerqué a una reunión donde MIDE apuntaba a las mujeres para recibir préstamos. Yo también pedí pero nadie quería ponerme en su grupo por ser considerada incapaz. Sin embargo, MIDE me dio una oportunidad. Comencé con un préstamo de cien soles y ahora tengo un buen negocio de gallinas y chanchos. Estoy aprendiendo más que en la escuela.

Una porción pequeña de la población atendida por MIDE se encuentra en la costa sur peruana. Se trata de campesinas jornaleras de familias emigrantes de las zonas alto andinas que se ocupan de labores agrícolas en fundos de caña de azúcar, arroz, maíz…Viven en viviendas precarias. Cada mañana muy temprano esperan a los “enganchadores” para realizar labores agrícolas en los fundos de los valles del sur peruano.

No sabía ni mi nombre (Luciana) Mis padres no sabían qué nombre me habían puesto. Tampoco yo desde pequeña. Mi familia se endeudó y tuvimos que huir. Llegamos a Arequipa. Éramos ocho hermanos. Nos instalamos en una chacra levantando una choza. A veces no teníamos que comer. Soñaba con tener ropas y bastante comida. A los 10 años mis padres me entregaron a sus compadres como sirvienta de casa. Solo he podido estudiar hasta transición pero tenía una profesora estricta y buena. Así aprendí a leer. Soñaba con tener ropas y bastante comida.